Jean Robert



Ideas políticas para “el tiempo que queda”.
Jean Robert

En la biblioteca de Iván Illich en Ocotepec, había un librito en italiano de unas ochenta páginas titulado Le città invisibili, las ciudades invisibles. Lo que relata son descripciones de ciudades imaginadas por el viajero Marco Polo para entretener al emperador de China. Una de ella, Berenice, es la ciudad de los Justos que, por su orgullo de ser justos fomentan en su sombra un infierno. El Viajero propone que lo que hay que hacer es “buscar y saber reconocer lo que, en medio del infierno no es el infierno, hacerlo durar y darle espacio” . (Este pasaje estaba subrayado por Iván).


Los efectos “materiales” y simbólicos de las herramientas.
Jean Robert.

Antes de 1980, Iván Illich se interesaba en lo que hacen las herramientas. Después de 1980, se interesó en lo que dicen. También se puede decir que, antes de 1980, se interesaba en sus efectos “materiales”, después de 1980, en sus efectos simbólicos.


El fin de la era instrumental.
(La hipótesis de Illich sobre la crisis de civilización contemporánea) Sinopsis de Jean Robert.

Una crisis sin resolución ni decisión.
Muchas de las certidumbres que fueron los fundamentos de las ideas filosóficas, sociales, económicas y políticas de occidente han empezado a quebrantarse en los últimos treinta o cuarenta años. Dicho de otra manera, los postulados o axiomas que sostenían nuestros teoremas sociales han empezado a perder su fuerza de persuasión.


La complementariedad de la economía formal y de la economía fantasma.
Sinopsis de Jean Robert.

Desde siempre, los pobres habían subsistido del valor de uso del entorno. La extinción de éste es parte de la destrucción del valor de uso por la generalización del valor de cambio. Para ilustrar esta destrucción, Iván Illich, en El trabajo fantasma , menciona la diferencia entre la lengua capitalizada generalmente vendida como lengua materna enseñada y el habla vernácula, que no tiene ningún valor económico mesurable.


En torno al debate sobre los modos de producción: el “modo industrial de producción” presentación: Jean Robert.

De acuerdo a una hipótesis reciente, Illich era una especie de criptomarxista que no pudo confesar el anclaje de sus ideas en la obra de Marx por cierta indigencia filosófica del marxismo corriente. Frente a dicha hipótesis, conviene precisar por lo menos dos líneas elementales de divergencia entre ambos pensadores:
1. Illich pensaba que el concepto de lucha de clase, tal como se popularizó en el siglo XIX, justificó un ritual que enmascaró la colusión entre el capital y el trabajo en su lucha común contra la subsistencia de la gente (ver folleto “La complementariedad entre la economía formal y el trabajo fantasma”).
2. No compartía completamente la definición marxista del modo de producción, discrepancia que es tema del presente folleto.


Los tres estadios del debate sobre los límites al crecimiento.
Resumen: Jean Robert.

Seguimos aquí, como retaguardistas con ganas que somos, explorando las pistas abiertas por Illich en sus “años de Cuernavaca” y desertadas por sus amigos vanguardistas. Como no somos ingenuos, sabemos que el espíritu de Illich era extremadamente vivo y móvil y que, a partir de 1976, empezó a poner bajo la lupa sus conceptos directores de aquellos años. Un ejemplo: se dio cuenta, por ejemplo, de que el concepto de contraproductividad ya no se podía enunciar como lo había hecho en Energía y equidad y en La convivencialidad. En cambio, otro concepto guía de estos años, que conservó toda su vigencia y que nos parece importante volver a poner a debate, es el concepto de límites.


Transferencias netas de privilegios de los pobres hacia los ricos.
Resumen: Jean Robert.

El transporte motorizado de personas es el ejemplo de un servicio financiado por fondos públicos. Es ejemplar, porque sus infraestructuras son tan visibles y omnipresentes que se han vuelto la marca de la existencia moderna. Desde el tiempo de los primeros ferrocarriles, las relaciones espaciales y temporales de la sociedad industrial han impregnado tanto la mentalidad moderna que se puede decir que los segundos, así como los kilómetros/hora son, ellos mismos, productos industriales.


El imperativo tecnológico en el oeste y en el este.
Jean Robert.

Llamamos « imperativo tecnológico » a la idea de que si alguna hazaña técnica es posible en cualquier parte del mundo, hay que realizarla y ponerla al servicio de algunos hombres, sin importar en lo absoluto el precio que los demás miembros de esa sociedad haya de pagar por ello.
Valentina Borremans e Iván Illich.


El trabajo fantasma.
Sinopsis: Jean Robert.

La historia moderna puede ser descrita como la historia de la formación del imperio de la escasez. Ahora bien, este tipo de análisis no se puede llevar a cabo con los conceptos de las profesiones, de las ciencias sociales y económicas. Hay que tener el valor de hacerlo fuera de todo control profesional. Se trata de un análisis que busca revelar los sustratos no aparentes de las teorías y prácticas sociales. Por ejemplo, busca el complemento no monetario del proceso de monetarización de principios del siglo XIX.


Energía y equidad: Los transportes chupatiempos y la energía destructora de la equidad .
Sinopsis de Jean Robert.

Si se compara la cantidad de energía exógena (externa al metabolismo humano) de la que dispone cada día un ciudadano americano con su fuerza de origen metabólico, se puede decir que cada uno dispone continuamente del trabajo de cien esclavos mecánicos.


Crítica radical de la economía.
Jean Robert.

¿Qué llamo crítica radical? Llamo así una crítica que no se queda en las apariencias sino que va a las raíces. Me “aventaré palabrotas” que luego explicaré. Se puede decir, para empezar, que la crítica radical no rectifica teoremas sino que se ataca a los axiomas subyacentes. La crítica radical examina críticamente los axiomas que sirven de base a los teoremas sociales de la época moderna. Parece complicado, pero lo podemos decir de otra manera.


El género vernáculo.
Sinopsis: Jean Robert.

En los años 1970, durante una de nuestras conversaciones, Iván Illich sintetizó de la manara siguiente un concepto clave de Karl Polanyi, la desincrustación o el desencastramiento, de la sociedad moderna, en inglés, su disembedding. (Louis Dumont ha propuesto en francés el verbo “désimbriquer”, desimbricar, que tolera difícilmente la forma sustantiva). Se trata de una forma de pérdida de densidad, de distensión o hasta de ruptura de los entramados, de los tejidos sociales y culturales que, en las sociedades premodernas, mantenían todo en y con todo. A partir de esta desincrustración, me decía Iván, empezaron a surgir las esferas sociales de la modernidad, a saber, la Economía, la Religión, la Política, la Ciencia, la Medicina, las Artes Militares, entre otras.


Disidencia, desviación y delincuencia. Sus estilos.
Presentación corta por Jean Robert.

En el artículo presentado en seguida, Illich anuncia que su propósito es “desarrollar principios teóricos pudiendo conducir a una taxonomía de las trasgresiones revolucionarias”.

Sólo llamo “revolucionario” un acto cuando su aparición en el seno de una cultura establece irrevocablemente (…) una nueva posibilidad, es decir una trasgresión de los límites culturales que abre un nuevo camino. Un acto revolucionario es la prueba inesperada de un nuevo hecho social, que puede haber sido predicho, esperado o hasta reclamado, pero del que, nunca antes, se había mostrado que era posible.


AUTOSTOP. Contribución a un simposio sobre “libertad bicicletera” en Berlin, verano 1992. Ivan Illich y Jean Robert.

Pensar en el tráfico puede hacernos ver en lo que nos hemos convertido. El sentido común nos indica que el transporte - ser llevado de un sitio a otro - aumenta nuestra libertad personal sólo si se puede aceptar o rechazar. El congestionamiento del tráfico se ha vuelto el paradigma de nuestra época. Si esto es cierto, el transporte, privado o público, es hoy día un modo de aumentar la cantidad de movimiento en la sociedad en perjuicio de la mayoría de las personas. Este panfleto avoca por límites al transporte para aumentar la movilidad personal; límites al consumo pasivo obligatorio para favorecer la actividad de las piernas en sandalias, zapatos o bicicletas.


Puntos de encuentro y de desencuentro.
Jean Robert.

Si se quisiera elucidar las relaciones entre el pensamiento de Illich y la tradición socialista y sus defensores, nos parece que hubiera que proceder históricamente, a partir de las conversaciones de Illich con intelectuales de obediencia marxista, y no ideológicamente. Estas conversaciones pudieron ser apasionadas, a veces verbalmente violentas, pero marcadas, más que por una lealtad abstracta, por una fidelidad mutua.

Ahora bien, ¿hubo un desacuerdo de fondo entre Illich y los marxistas de estricta obediencia de aquellos años? Creemos poder contestar afirmativamente.


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Publicado por:
Erik Vázquez Camacho
23 de marzo de 2016
Última modificación:

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